martes, 5 de abril de 2011

Falsa Catatonia

Él estaba allí, sentado, ya no podía recordar cuantos cigarros había fumado, pero juzgando la espesa atmosfera que lo rodeaba sabia que pronto llegaría al límite. Su única preocupación era evitar la visión de su vaso vacio, vacio como el que se sentía a su alrededor. Solo lo acompañaban sus pensamientos, tan turbios como el humo que salía de su boca, ni todos sus compañeros riendo al unisonó, ni las palabras de mil poetas ya perdidos, podrían sacarlo de su falsa catatonia y darle claridad a las palabras que daban vueltas en su mente y perforaban su espíritu, como el llanto azul, crudo, de un ser que ve su vida ante sus ojos y se da cuenta que esta un callejón rodeado del terror de una vida desperdiciada, que rompe la aparente quietud de la noche oscura.

La realidad, su realidad, lo invade de repudio y parece que no puede escapar, da un sorbo más a su bebida esperando con ansias la inconsciencia etílica, pero no es su noche de suerte. Y sigue allí, sentado, haciendo caso omiso de las palabras, chistes y melodías vacías que flotan, orbitando a sus cercanías.

Su vista ya no podía estar más nublada, pero la niebla estaba en su interior, pues seguía siendo testigo de lo que ocurría fuera de las paredes de su piel, y no pensaba, solo trataba de esquivar tantas palabras, frases, recuerdos, imágenes e ideas que intentaban penetrar la seguridad de su mente.

Cada vez más el pasado lo intentaba atormentar, recuerdos de antigua felicidad, momentos que creía irrepetibles, únicos, trataban de aplastarlo como una violenta avalancha sobre un bosque que espera quieto quedar atrapado por la fría nieve, que algún día significaba su mayor felicidad. Ya lo comprendía, era su pasado el que lo atormentaba, ante la visión del futuro que ya no tendría, que debía dejar de buscar. Era su propia mente confabulada con su corazón quienes guiaban la traición en contra de su propio ser. Y era ciertamente difícil de creer, sus propios recuerdos que tanto atesoraba se ponían en su contra, y ya no tenía tiempo, pues hacia atrás no es posible ir, pero él no cesaba de mirar a través del retrovisor.

Por fin lo supo, él y solo él, en un círculo engañoso habitaba. Y claro la respuesta no podía ser más clara, ni siquiera el agua del más puro manantial podía ser más clara. Era precisa, sagaz, atroz la verdadera respuesta, y todo el tiempo estuvo frente a él, pero su celestial imagen lo cegaba, no lo dejaba ver. Lo que para él era oro, para ella no era nada, nada. Sin concepto de trascendencia, horas, días, meses, años, a la basura y ¿Qué obtenía él? Nada.

Y entonces lo dijo:

Ese nosotros, nunca existió.

La habitación entera quedo paralizada, él con la mirada en el vacío, y el mundo con sus ojos sobre su rostro  no comprendía, esa frase retumbo dentro de tanto ruido como el sonido de un enorme cristal rompiéndose en pedazos, y nadie se atrevió a decir nada, él tomó un nuevo sorbo de su bebida, y el ruido se tomo el lugar de nuevo, como si no hubiera pasado nada.

El tiempo se detuvo en su mente, y se dio cuenta de las cadenas que lo inmovilizaban, como si el humo mismo que él mismo exhalaba formara unos grilletes mortales al redor de sus piernas, pecho y manos, que lo ataban, que su vida drenaban, que su existencia frenaban. Pero cuando se dio cuenta de su propio ser, destrozado, simplificado, humillado, de su propio error, ceguera, de su propia respuesta, logro desatar esas cadenas de denso y oscuro humo, aunque en el fondo sabia que una esquina de su corazón un de las ataduras perduraba.

Rompió la catatonia, se levanto de su silla, miro a su alrededor y con un profundo suspiro continuo con la velada.

R. Saldarriaga
Inconcluso…

3 comentarios:

Juan Pablo Mora dijo...

Bastante interesante el manejo del ambiente y la situación catatónica del personaje. En si el amor per se es una ceguera, pero voluntaria.¿Vale la pena a veces desprenderse de los ojos para no ver e ir más allá de la percpeción? Quizás solo cada personaje en cada historia distinta llamada mujer tenga la respuesta. Gracias Richy por tú excelente pluma. Juan Pablo Mora

Luisa dijo...

Buen comienzo de la que creo será el camino de la pluma que esperaré. Lograste captar mi atención y te sigo de ahora en adelante. Sincero y muchos cigarros, comienza a gustarme. Ya le tengo continuación y abuso de tu imaginación pasando las ideas por telepatía. Inconsciencia que sabe dulce, y que huele a paraíso...Consciencia que traen los lentes de la realidad, mundo paralelo donde todo es feliz y los defectos son razones. Continúa con la velada, mientras intento romper la catatonia.

Luisa Gutiérrez.

Diana Margarita dijo...

Tienes un gran don de la palabra, pues como bien ha comentado tu amigo, la manera en que has presentado la ambientación y la expresión misma de los sentimientos del personaje conduce a que el lector se sienta identificado con el recordando las sombrías situaciones en que nuestros corazones han tenido que afrontar situaciones y reflexiones similares.
Sin embargo, al verme reflejada en la expresión del personaje, he de hacer una critica o un llamado de atención guiandome no solo en la frustración ahí contenida, sino también (considerando que el texto no se encuentra en primera persona por el azar o simple capricho de tu pluma) en la de tu propio ser... todo esto radicado en talvez la frase mas fuerte y esencial de lo que en este texto querías expresar:
Ese nosotros, nunca existió
Fuerte, dura... pero que al final de cuentas y con una mayor reflexión sobre la misma ( desde mi parecer) errónea
Porque me atrevo a afirmar esto y ademas inmiscuirme si es que acierto con que es tu propio sentimiento el que plasmas en tu escrito?
lo hago por que al leerlo recuerdo la lucha en la que me encontraba hace poco por recuperar los bellos recuerdos de un ayer... un ayer que no se puede negar por mas dolores que nos traiga hoy, un ayer que ya no volverá... salir de situaciones como aquellas es difícil y mas cuando buscas motivar el animo de aquel que ya no quiere entregar ni un instante mas..
Enfrentarse a eso es duro, doloroso, y hasta frustrante pero no es justo reprocharle al otro lo que nosotros mismos emprendimos .. una búsqueda.. que desde el inicio no sabríamos si tendría o no futuro, pero es el riesgo mismo que hay que tomar cuando se inician dichas encrucijadas
Afirmar que nunca hubo un nosotros, seria una mentira, pues se vivieron momentos especiales, tanto en el pasado como en un presente, solo que se agotaron los medios y las ganas... duele porque se conserva la ilusión y las ganas de recuperar lo que fue...
ya no vale mas que eso, ya no sirve seguir dandole mas cuerda a nuestros recuerdos y expectativas...
No se si estoy en un desacierto con lo que digo, pero es la percepción que tomo de tus palabras, anexado a ellas mi propia experiencia y actual reflexión...
el toque sombrío y duro de tus palabras hacen del texto una pieza interesante, no se si su continuación tendrá el mismo sentido, pero realmente creo que resultara algo bueno :)